lunes, 11 de octubre de 2010

HÚSAVÍK: una jornada fosca y gélida a la busca de ballenas



Húsavík es una preciosa población, con unos 2.400 habitantes, en la orilla oriental del golfo de Skjálfandi, en el paralelo 66º 03’ y, por tanto, rozando el Círculo Ártico. Su nombre significa Bahía de las Casas. Dicen que acaso el topónimo provenga de las construcciones que edificó el vikingo Garðarr Svavarsson cuando llegó desde la península escandinava, nada menos que en el año 864. La edición del Landnámabók (Libro de la Colonización) de Haukr Erlendsson, dice que Svavarsson se casó con una mujer de las islas Hébridas y que cuando viajó hasta allí para reclamar la herencia que correspondía a su esposa, fue atrapado por una tempestad a la altura de Pentland Firth y arrastrado hacia la costa oriental de Islandia. Según el relato, Svavarsson fue la primera persona que pasó un invierno en Islandia, –en este golfo de Skjálfandi- después de navegar alrededor del país inhabitado y descubrir que se trataba de una isla. De vuelta en la península, bautizó la tierra que había descubierto dándole su propio nombre: Garðarshólmi. Se sabe que, tiempo después, un hijo suyo vino a Islandia y quiso hacer de esta tierra un dominio del rey de Noruega, pero cuando los colonos tuvieron noticia, lo impidieron de manera tajante, nunca mejor dicho.

Una jornada fosca y fría. La lluvia disuade a los visitantes que aguardan una mejoría atmosférica para salir a navegar en busca de ballenas.

Visto desde su pequeño puerto o desde dentro del mar, Húsavík parece un "pueblo de postal" (“a postcard town”) como decimos en España. Se iglesia, construida en 1907, juega un papel importante en el bello paisaje. Fue proyectada por el arquitecto Rognvaldur Olafsson y edificada con maderas importadas de Noruega. Para muchos, es el templo más bello del país.


Interior de la iglesia de Húsavík.
 

Los vecinos del municipio de Norðurþing, cuya capital es Húsavík, viven sobre todo del mar y del procesado de la pesca y también de la industria agrícola y ganadera y del comercio. Hacia 1880 organizaron una de las primeras cooperativas, adelantándose a las iniciativas de la cercana población de Akureyri.
El turismo de verano tiene un peso cada día más relevante. Más de 100.000 viajeros de todo el mundo acuden anualmente a Húsavík atraídos por diversas razones. En primer lugar, porque la ciudad es relativamente cercana al extremo norte de la legendaria pista F26 que atraviesa la isla por los altos de Sprengisandur. Está también próxima a lugares tan atractivos como Akureyri, el Lago Mývatn, la península de Tjörnes, el cañón de Asbyrgi y alguna de las más célebres cataratas de Islandia.



Otra razón de peso son los museos. El Húsavík Whale Centre está dedicado en exclusiva a las ballenas y a la historia local relacionada con la caza y el procesado de su carne y sus jugos. Es también muy renombrado el Hið Íslenzka Reðasafn (Museo Islandés del Pene), que exhibe cerca de 300 ejemplares reales –conservados en formol y disecados- pertenecientes a todas las clases de mamíferos islandeses excepto una. Aunque existen muchas y variadas representaciones artísticas, incluyendo esculturas de falos pertenecientes a seres míticos como elfos y trolls, se echa en falta una muestra auténtica del Homo Sapiens Sapiens.  Aseguran que, en interés de la ciencia, el fundador del museo, Páll Arason, próximo a cumplir los cien años de edad, ha donado su propio órgano aunque la entrega efectiva solo tendrá lugar después de su muerte.
Es mucho lo que hay que ver en Húsavík pero, por encima de todo, el mayor reclamo turístico es el puerto y las navegaciones organizadas por el golfo –con tres horas de duración aproximadamente- para el avistamiento de ballenas. Durante nuestra primera larga estancia en la isla, en 1996, un gran cartel anunciador se refería a la posibilidad de avistamiento de las diversas especies, expresada en tanto por ciento. Recuerdo que la posibilidad de ver alguna orca (Orcinus orca) se anunciaba como alta, y así resultó ser. Las dos veces (1996 y 2010) pudimos avistar varias orcas. No somos malos fotógrafos pero entre el movimiento del mar, el bamboleo del barco, los grisáceo de la atmósfera y el despiadado frío que padecimos en ambas ocasiones, no logramos conseguir una foto mínimamente buena. Para remediarlo, aconsejamos este blog: http://www.whalewatchinghusavik.is/blog/



A pesar del frío y la lluvia, unos pocos no se resignan a perder el día, zarpan del puerto de Húsavík y aguardan a que el rubio vikingo que otea el turbio horizonte grite ¡¡ Por allá resopla !!".
  

Al cabo de media hora de navegación, mientras el vigía permanece atento al horizonte, los exploradores hacen acopio de las ropas de abrigo que proporciona la compañía propietaria del barco.
 

Debido a las malas condiciones atmosféricas, el "Sylvia" navega también con muy escaso pasaje.



Por radio se sabe que los barcos que vigilan las proximidades del islote han detectado la persencia de dos orcas.
 

El frío va en aumento y la esperanza en declive.



Por fin aparecen dos orcas a lo lejos. Desde que el vigía da la voz de alerta hasta que la cámara apunta al objetivo, las ballenas se han vuelto a sumergir y de ellas solo queda el patético testimonio fotográfico de sus aletas dorsales. De vez en cuando vuelven a emerger los lomos del agua pero el fotógrafo siempre llega tarde. La emoción es suficiente. El frío excesivo.


1 comentario:

  1. No se si sigues con el blog....., de todos modos, enhorabuena por el y por el tiempo que te lleva o te ha llevado hacerlo, poco a poco iré leyéndolo, me parece muy interesante...
    Un saludo.
    Paúl

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